Jadeon sintió que el aire se volvía cada vez más pesado. Aquellos ojos amarillentos no parpadeaban. Simplemente lo observaban desde la oscuridad, mientras la sombra avanzaba unos centímetros más.
Intentó retroceder, pero su espalda chocó contra la pared.
—No… no puede ser real… —susurró.
La criatura inclinó lentamente la cabeza.
Entonces sonrió.
Un sonido seco, parecido al crujido de varias ramas, recorrió la habitación. Jadeon sintió un escalofrío cuando reconoció aquella sonrisa. **La había visto antes.** No en un sueño, sino en el reflejo de su propia ventana la noche anterior.
De repente, las luces se encendieron.
Nada.
La habitación estaba completamente vacía.
Jadeon respiró aliviado durante apenas un segundo, hasta que escuchó un golpe procedente del armario.
**Toc.**
Silencio.
**Toc. Toc.**
Se acercó lentamente. Cada paso parecía retumbar por toda la habitación. Cuando estuvo frente a la puerta del armario, una voz susurró desde el interior:
—Jadeon…
Se quedó paralizado.
Aquella voz era exactamente igual a la suya.
—Jadeon… abre.
La mano le temblaba mientras agarraba el pomo.
Y justo antes de abrirlo, escuchó otro susurro detrás de él:
—**No lo hagas. Yo también estoy aquí.**
Intentó retroceder, pero su espalda chocó contra la pared.
—No… no puede ser real… —susurró.
La criatura inclinó lentamente la cabeza.
Entonces sonrió.
Un sonido seco, parecido al crujido de varias ramas, recorrió la habitación. Jadeon sintió un escalofrío cuando reconoció aquella sonrisa. **La había visto antes.** No en un sueño, sino en el reflejo de su propia ventana la noche anterior.
De repente, las luces se encendieron.
Nada.
La habitación estaba completamente vacía.
Jadeon respiró aliviado durante apenas un segundo, hasta que escuchó un golpe procedente del armario.
**Toc.**
Silencio.
**Toc. Toc.**
Se acercó lentamente. Cada paso parecía retumbar por toda la habitación. Cuando estuvo frente a la puerta del armario, una voz susurró desde el interior:
—Jadeon…
Se quedó paralizado.
Aquella voz era exactamente igual a la suya.
—Jadeon… abre.
La mano le temblaba mientras agarraba el pomo.
Y justo antes de abrirlo, escuchó otro susurro detrás de él:
—**No lo hagas. Yo también estoy aquí.**







