DÍA 1: La historia maldita #1

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  1. #16
    (...) Un grito se perdió en la oscuridad mientras Jadeon intentaba aferrarse a cualquier cosa, pero solo encontró sombras que se retorcían a su alrededor.
    Al caer, una voz susurró desde las profundidades: «Bienvenidos al Inframundo… ahora decidme cuál de vosotros está destinado a morir».
    Jadeon levantó la mirada, pálido, y descubrió que no estaban solos. (...)
  2. #17
    (...) cuando tocaron fondo, se miraron entre ellos asustados y se preguntaron si había alguien herido. Estaban todos bien. Miraron a su alrededor y nadie entendía donde estaban, era una especie de bosque lúgubre, pero sentían algo, una presencia, se sentían observados. De repente, un hombre moribundo disfrazado de payaso triste salió de un arbusto, luego otro de otro arbusto, cuando se quisieron dar cuenta estaba rodeados de aproximadamente 100 payasos (...)
  3. #18
    Cuando quisieron darse cuenta, estaban rodeados. Uno de ellos comenzó a contarlos.Cuando llego a cincuenta, no podía seguir contando, por el terror que lo abrumada. Los payasos no se movían, no hablaban, todos tenían la misma expresión: triste. Entonces, el primero payaso que aparecio empezó a llorar. Una lágrima negra descendió lentamente por su mejilla. Y finalmente habló: Llegaron. Los demás payasos levataron la cabeza al mismo tiempo. El más osado del grupo tratando de conservar la poca calmo que tenía preguntó: ¿dónde llegamos?. El payaso sonrió de la forma más espeluznante posible. Era una sonrisa de alguien que acababa de creconocer a una persona que llevaba mushímo tiempo esperando. Al lugar del que nadie sale. De pronto, todos los payasos comenzaron a reir. Hasta que el bosque entero quedó cubierto por una carcajada espantosa. Los jóvenes se taparon los oídos y gritaron: ¡corran!.
    Cece12
  4. #19
    echaron a correr sin mirar atrás.
    Las ramas les golpeaban la cara, las raíces intentaban hacerles caer y la oscuridad del bosque parecía tragarse el camino a cada paso. Ninguno sabía hacia dónde iban. Solo corrían, ero había algo extraño. No escuchaban los pasos de los payasos, ni uno. El más osado del grupo miró por encima del hombro. Y no había nadie. ¡No están detrás de nosotros! gritó, sin dejar de correr. Los demás no respondieron pero entonces escucharon una voz...¿Por qué corréis? Se detuvieron de golpe. La voz había salido de delante de ellos. Era la voz del payaso. Frente a los cuatro, entre los árboles, estaba el mismo hombre de la cara blanca ¡¿Cómo has llegado aquí?! preguntó uno de ellos.
  5. #20
    (...) Ese tono tenebroso hizo el ambiente aun mas tenso, no habia rastro de cansancio ni pisadas en la hierba, solamente estaba ahi como si la distancia no tuviera sentido. A lo lejos, risas aun se escuchaban entre los arboles, mientras la reliquia en el bolsillo empezaba a agitarse violentamente (...)
    ⭐爪卂千丨卂⭐ ੮੮੮
  6. #21
    (...) El payaso inclinó lentamente la cabeza y señaló el bolsillo de Jadeon. —Yo no he venido hasta aquí... vosotros habéis traído algo que me pertenece. La reliquia comenzó a calentarse y, de repente, una voz salió de su interior: «No confiéis en él». (...)
  7. #22
    El bolsillo de Jadeon despedía un calor insoportable que ya empezaba a chamuscar la tela de su ropa. Sus amigos retrocedieron aterrados al notar que una tenue luz rojiza comenzaba a filtrarse desde su costado, latiendo al compás de unos extraños susurros imposibles de descifrar.
    —¡Sácala! —gritó uno de ellos, cubriéndose el rostro—. ¡Jadeon, deshazte de esa cosa ya!
    Jadeon, con los dedos temblando por el pánico y el dolor de la alta temperatura, metió la mano en el bolsillo. Al contacto físico con el metal tallado, una violenta descarga recorrió todo su cuerpo, dejándolo paralizado en el sitio.
  8. #23
    (...) Con los ojos en blanco y completamente rígido, Jadeon empezó a elevarse unos palmos sobre el suelo, rodeado por ráfagas de viento negro. El payaso, al ver esto, borró su tétrica sonrisa y dio un paso atrás, mientras una grieta de luz carmesí brotaba directamente del pecho de nuestro amigo. (...)
  9. #24
    (...) La grieta en el pecho de Jadeon se ensanchó con un chasquido seco, similar al de un glaciar al romperse. No brotaba sangre, sino una densidad luminosa y carmesí que transformaba el aire a su alrededor en un vapor espeso. Las ráfagas de viento negro, frías como la muerte misma, giraban con la fuerza de un huracán contenido, arrastrando hojas secas, polvo y los desgarrados jadeos de sus amigos.(...)
  10. #25
    Jadeon cayó de rodillas, pero no por dolor, sino porque algo dentro de él tiraba hacia el suelo, como si quisiera volver a la tierra. De la grieta no salía luz, salía recuerdo: voces, gritos y nombres que él ya había olvidado, y entre ellos, uno que reconoció al instante: el suyo, pronunciado por alguien que ya no estaba vivo.

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