El bolsillo de Jadeon despedía un calor insoportable que ya empezaba a chamuscar la tela de su ropa. Sus amigos retrocedieron aterrados al notar que una tenue luz rojiza comenzaba a filtrarse desde su costado, latiendo al compás de unos extraños susurros imposibles de descifrar.
—¡Sácala! —gritó uno de ellos, cubriéndose el rostro—. ¡Jadeon, deshazte de esa cosa ya!
Jadeon, con los dedos temblando por el pánico y el dolor de la alta temperatura, metió la mano en el bolsillo. Al contacto físico con el metal tallado, una violenta descarga recorrió todo su cuerpo, dejándolo paralizado en el sitio.
—¡Sácala! —gritó uno de ellos, cubriéndose el rostro—. ¡Jadeon, deshazte de esa cosa ya!
Jadeon, con los dedos temblando por el pánico y el dolor de la alta temperatura, metió la mano en el bolsillo. Al contacto físico con el metal tallado, una violenta descarga recorrió todo su cuerpo, dejándolo paralizado en el sitio.





