El día 31 de enero de este año, durante una de mis prácticas de campo estuve a punto de ser mordido por una serpiente de cascabel (de las más venenosas en mi región). Afortunadamente una amiga que estaba más pendiente del suelo se dió cuenta que la serpiente estaba a nada de soltar su mordida en mi pierna, gracias a ella estoy aquí narrandoles esta história.
Desde ese momento me he puesto a pensar en cómo estarían mis seres queridos al saber de mi muerte, cómo se hubiesen enterado a cerca de mi fallecimiento o cuánto durarían en enterarse.
Por esta vez tuve suerte, quizá la próxima vez no la cuente.
Desde ese momento me he puesto a pensar en cómo estarían mis seres queridos al saber de mi muerte, cómo se hubiesen enterado a cerca de mi fallecimiento o cuánto durarían en enterarse.
Por esta vez tuve suerte, quizá la próxima vez no la cuente.







