Buenas noches, compañeros y compañeras de tan Ilustre Web y Comunidad.
Debo confesar una cosa. Les echaba de menos, pero por falta de tiempo no he podido compartir con ustedes rimas y poemas que con sumo gusto hago. Siempre les dedico los poemas a todos y todas, pero esta vez quisiera dedicárselo especialmente a una persona. Seguramente la conocerán. Es divertida, simpática, inteligente, educada, amable, etc. Faltan adjetivos positivos para definirla. Ella es conocida en este juego como NAUSICA, y a ella va dedicado.
Hoy comparto la «Rima XV» del magnífico, único e inigualable Bécquer. El poema se estructura en dos apartados, coincidentes con las dos estrofas iniciales y las dos finales. Podrán comprobar, además, que en él, el yo poético no logra alcanzar a un tú evanescente, intangible. El tema principal sería la frustración y locura a la que conduce inexorablemente la búsqueda de la mujer ideal.
La mujer amada, representada como una realidad evanescente e inmaterial, se revela como un ideal inalcanzable para el poeta. Éste, por su parte, se define como un ser demente, puesto que se ve condenado a perseguir eternamente ese ideal imposible.
Deseo no haberles cansado con tan vasta introducción. Espero que disfruten y que sea del agrado de la compañera Nausica. Que tengan una feliz semana. Sean felices y no olviden que todos/as ustedes son listos/as, guapos/as e importantes.
Debo confesar una cosa. Les echaba de menos, pero por falta de tiempo no he podido compartir con ustedes rimas y poemas que con sumo gusto hago. Siempre les dedico los poemas a todos y todas, pero esta vez quisiera dedicárselo especialmente a una persona. Seguramente la conocerán. Es divertida, simpática, inteligente, educada, amable, etc. Faltan adjetivos positivos para definirla. Ella es conocida en este juego como NAUSICA, y a ella va dedicado.
Hoy comparto la «Rima XV» del magnífico, único e inigualable Bécquer. El poema se estructura en dos apartados, coincidentes con las dos estrofas iniciales y las dos finales. Podrán comprobar, además, que en él, el yo poético no logra alcanzar a un tú evanescente, intangible. El tema principal sería la frustración y locura a la que conduce inexorablemente la búsqueda de la mujer ideal.
La mujer amada, representada como una realidad evanescente e inmaterial, se revela como un ideal inalcanzable para el poeta. Éste, por su parte, se define como un ser demente, puesto que se ve condenado a perseguir eternamente ese ideal imposible.
Deseo no haberles cansado con tan vasta introducción. Espero que disfruten y que sea del agrado de la compañera Nausica. Que tengan una feliz semana. Sean felices y no olviden que todos/as ustedes son listos/as, guapos/as e importantes.
«Cendal flotante de leve bruma,
rizada cinta de blanca espuma,
rumor sonoro
de arpa de oro,
beso del aura, onda de luz:
eso eres tú.
Tú, sombra aérea, que cuantas veces
voy a tocarte te desvaneces
¡como la llama, como el sonido,
como la niebla, como el gemido
del lago azul!
En mar sin playas onda sonante,
en el vacío cometa errante,
largo lamento
del ronco viento,
ansia perpetua de algo mejor,
¡eso soy yo!
Yo, que a tus ojos, en mi agonía,
los ojos vuelvo de noche y día;
yo, que incansable corro y demente
¡tras una sombra, tras la hija ardiente
de una visión!»
rizada cinta de blanca espuma,
rumor sonoro
de arpa de oro,
beso del aura, onda de luz:
eso eres tú.
Tú, sombra aérea, que cuantas veces
voy a tocarte te desvaneces
¡como la llama, como el sonido,
como la niebla, como el gemido
del lago azul!
En mar sin playas onda sonante,
en el vacío cometa errante,
largo lamento
del ronco viento,
ansia perpetua de algo mejor,
¡eso soy yo!
Yo, que a tus ojos, en mi agonía,
los ojos vuelvo de noche y día;
yo, que incansable corro y demente
¡tras una sombra, tras la hija ardiente
de una visión!»
— Gustavo Adolfo Bécquer






ya se echaban de menos tus cosillas
