A Miguel Hernández Gilabert.

  1. #1
    Ayer se cumplió el 75º aniversario de su muerte. Como sabrán (o imagino que lo saben), Miguel Hernández fue un poeta y dramaturgo de especial relevancia en la literatura española del siglo XX. Conocido también como "el poeta del pueblo". Quiero compartir con ustedes una de sus obras más brillante que aparece en "El rayo que no cesa". Muchos de ustedes ya la conocerán y, de no ser así, espero que disfruten con ella. Se llama "Elegía a Ramón Sijé".

    La Elegía está estructurada formalmente en quince tercetos encadenados y un serventesio final. Pero la organización interna, o de contenido, la podemos dividir en tres partes: Primera: los seis tercetos iniciales son de desconcierto puesto que no se explica la temprana muerte de su amigo. Segunda: desde el séptimo terceto hasta el undécimo, donde aparece la rabia y la censura a la muerte por haberse enamorado del joven poeta. Y tercera: las últimas estrofas, en las que aparece la visión panteísta de la naturaleza humana, compuesta por cuerpo y alma, y la vuelta de esta a la naturaleza donde morará eternamente.

    En cuanto al nombre de "Ramón Sijé", quien realmente se llamaba José Ramón Marín Gutiérrez, fue un gran amigo de Miguel Hernández. Ambos se ayudaron mucho, a pesar de las discusiones que tuvieron. Les dejo con esta maravillosa elegía:

    "(En Orihuela, su pueblo y el mío, se me ha muerto como del rayo Ramón Sijé, con quien tanto quería.)

    Yo quiero ser llorando el hortelano
    de la tierra que ocupas y estercolas,
    compañero del alma, tan temprano.

    Alimentando lluvias, caracoles
    Y órganos mi dolor sin instrumento,
    a las desalentadas amapolas

    daré tu corazón por alimento.
    Tanto dolor se agrupa en mi costado,
    que por doler me duele hasta el aliento.

    Un manotazo duro, un golpe helado,
    un hachazo invisible y homicida,
    un empujón brutal te ha derribado.

    No hay extensión más grande que mi herida,
    lloro mi desventura y sus conjuntos
    y siento más tu muerte que mi vida.

    Ando sobre rastrojos de difuntos,
    y sin calor de nadie y sin consuelo
    voy de mi corazón a mis asuntos.

    Temprano levantó la muerte el vuelo,
    temprano madrugó la madrugada,
    temprano estás rodando por el suelo.

    No perdono a la muerte enamorada,
    no perdono a la vida desatenta,
    no perdono a la tierra ni a la nada.

    En mis manos levanto una tormenta
    de piedras, rayos y hachas estridentes
    sedienta de catástrofe y hambrienta

    Quiero escarbar la tierra con los dientes,
    quiero apartar la tierra parte
    a parte a dentelladas secas y calientes.

    Quiero minar la tierra hasta encontrarte
    y besarte la noble calavera
    y desamordazarte y regresarte

    Volverás a mi huerto y a mi higuera:
    por los altos andamios de mis flores
    pajareará tu alma colmenera

    de angelicales ceras y labores.
    Volverás al arrullo de las rejas
    de los enamorados labradores.

    Alegrarás la sombra de mis cejas,
    y tu sangre se irá a cada lado
    disputando tu novia y las abejas.

    Tu corazón, ya terciopelo ajado,
    llama a un campo de almendras espumosas
    mi avariciosa voz de enamorado.

    A las aladas almas de las rosas...
    de almendro de nata te requiero,:
    que tenemos que hablar de muchas cosas,
    compañero del alma, compañero.

    (10 de enero de 1936)".

    También les dejo el enlace que cuenta una anécdota muy graciosa y que tiene relación con Miguel Hernández. El final es increíble. Se titula así: "Aquí hay mucha puta y mucho hijo de puta".

    http://blogs.20minutos.es/becario/2009/02/01/aquaa-hay-mucha-puta-y-mucho-hijo-puta-i/

    Buenas tardes.
  2. #2
    -Xyloto.
    La Elegía está estructurada formalmente en quince tercetos encadenados y un serventesio final.

    Ya te decía yo :shh:
  3. #3
    Modales Cara feliz que interesante...

    Muy bueno tu aporte Feliz.

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