La temida sociedad secreta que supuestamente controla el mundo.
En 1776 se fundó en Alemania la “Orden de los Iluminados”, que según algunos autores seguiría operando hasta el día de hoy.
La palabra “illuminati”, dentro de los términos que manejan las teorías de la conspiración más conocidas, se utiliza hoy indistintamente para referirse a las supuestas sociedades secretas que, presuntamente, conspiran para controlar los asuntos mundiales, establecer un nuevo orden mundial y buscar el aumento de su poder político, económico y esotérico.
Esta sociedad, sin embargo, si existió en realidad. La orden de los “illuminati” (vocablo en latín que significa “iluminados”), sociedad secreta alemana de la época de la ilustración, fue fundada en Baviera la noche del 30 de abril al 1 de mayo de 1776 (en la víspera de la famosa noche de Walpurgis o “Noche de las brujas”), por el profesor de derecho Adam Weishaupt (1748 – 1811), con el objeto de oponerse, en teoría, a la superstición, los prejuicios, la influencia religiosa sobre la vida pública y los abusos del poder del Estado.
Llamada primero “Bund der Illuminaten” (“Unión de los Iluminados”) y posteriormente “Illuminatenorden” (“Orden de los Iluminados”), esta sociedad, comprometida con el modelo de la ilustración, tuvo como símbolo el búho de Miverva, y buscaba, además de los objetivos anteriormente enumerados, el progreso del mundo en el sentido de libertad, igualdad, fraternidad, así como el perfeccionamiento espiritual de todos sus miembros mediante la educación y la moralidad, las cuales posibilitarían que los individuos pudieran autodominarse. El objetivo de los illuminati, en última instancia, era alcanzar una sociedad libre e igualitaria que pudiera prescindir de formas superfluas de dominio, tales como el despotismo político de los príncipes absolutistas y el despotismo espiritual ejercido supuestamente por la Iglesia Católica.
Los Illuminati han sido responsabilizados por algunos teóricos de la conspiración como los causantes no sólo de sucesos importantes tales como la Revolución Francesa y las dos Guerras Mundiales, sino que también de la muerte de dos papas, el atentado terrorista contra las torres gemelas en 2001 y las posteriores guerras en Afganistán e Irak. Según estos autores, sus miembros perseguirían la destrucción del concepto de patriotismo y nacionalismo y la sustitución de los gobiernos actuales por un gobierno mundial basado en el control internacional, además de la abolición del concepto de la familia tradicional y clásica, y la prohibición de cualquier tipo de religión (sobre todo la profesada por la Iglesia Católica Apostólica Romana), estableciendo un ateísmo oficial. Los illuminati, según estos autores, intentando dominar el mundo, han partido controlando primero al país más poderoso de todos: Estados Unidos.
El escritor e historiador estadounidense Mitch Horowitz, por el contrario, aseguró en la misma BBC Mundo que “es una locura que hoy en día haya gente que crea en la existencia de los illuminati. Los ciudadanos tienen preocupaciones legítimas sobre cómo funcionan los poderes políticos y económicos, pero en vez de canalizar esas preocupaciones de manera efectiva para que haya más transparencia, algunos prefieren creer en historias de fantasía sobre una organización que dejó de existir hace más de 200 años. Hay escritores y periodistas que contribuyen a la paranoia en torno a los illuminati y la gente se deja convencer porque les resulta interesante pensar que existe un grupo secreto que domina el mundo. Si estudiaran lo que realmente eran los illuminati, se darían cuenta de que se trataba de una organización política cuyos ideales estaban basados en una sociedad más justa y a la que le gustaba la iconografía que se relaciona con el mundo de lo oculto. Debido al magnetismo que tiene para el público, hoy en día a muchos artistas les gusta experimentar en sus videos musicales con esa iconografía. Los músicos entienden el atractivo que tienen símbolos como el pentagrama, el obelisco o el ojo que todo lo ve y por eso los utilizan, aunque eso no los convierte en miembros de una sociedad secreta”.
En 1776 se fundó en Alemania la “Orden de los Iluminados”, que según algunos autores seguiría operando hasta el día de hoy.
La palabra “illuminati”, dentro de los términos que manejan las teorías de la conspiración más conocidas, se utiliza hoy indistintamente para referirse a las supuestas sociedades secretas que, presuntamente, conspiran para controlar los asuntos mundiales, establecer un nuevo orden mundial y buscar el aumento de su poder político, económico y esotérico.
Esta sociedad, sin embargo, si existió en realidad. La orden de los “illuminati” (vocablo en latín que significa “iluminados”), sociedad secreta alemana de la época de la ilustración, fue fundada en Baviera la noche del 30 de abril al 1 de mayo de 1776 (en la víspera de la famosa noche de Walpurgis o “Noche de las brujas”), por el profesor de derecho Adam Weishaupt (1748 – 1811), con el objeto de oponerse, en teoría, a la superstición, los prejuicios, la influencia religiosa sobre la vida pública y los abusos del poder del Estado.
Llamada primero “Bund der Illuminaten” (“Unión de los Iluminados”) y posteriormente “Illuminatenorden” (“Orden de los Iluminados”), esta sociedad, comprometida con el modelo de la ilustración, tuvo como símbolo el búho de Miverva, y buscaba, además de los objetivos anteriormente enumerados, el progreso del mundo en el sentido de libertad, igualdad, fraternidad, así como el perfeccionamiento espiritual de todos sus miembros mediante la educación y la moralidad, las cuales posibilitarían que los individuos pudieran autodominarse. El objetivo de los illuminati, en última instancia, era alcanzar una sociedad libre e igualitaria que pudiera prescindir de formas superfluas de dominio, tales como el despotismo político de los príncipes absolutistas y el despotismo espiritual ejercido supuestamente por la Iglesia Católica.
Los Illuminati han sido responsabilizados por algunos teóricos de la conspiración como los causantes no sólo de sucesos importantes tales como la Revolución Francesa y las dos Guerras Mundiales, sino que también de la muerte de dos papas, el atentado terrorista contra las torres gemelas en 2001 y las posteriores guerras en Afganistán e Irak. Según estos autores, sus miembros perseguirían la destrucción del concepto de patriotismo y nacionalismo y la sustitución de los gobiernos actuales por un gobierno mundial basado en el control internacional, además de la abolición del concepto de la familia tradicional y clásica, y la prohibición de cualquier tipo de religión (sobre todo la profesada por la Iglesia Católica Apostólica Romana), estableciendo un ateísmo oficial. Los illuminati, según estos autores, intentando dominar el mundo, han partido controlando primero al país más poderoso de todos: Estados Unidos.
El escritor e historiador estadounidense Mitch Horowitz, por el contrario, aseguró en la misma BBC Mundo que “es una locura que hoy en día haya gente que crea en la existencia de los illuminati. Los ciudadanos tienen preocupaciones legítimas sobre cómo funcionan los poderes políticos y económicos, pero en vez de canalizar esas preocupaciones de manera efectiva para que haya más transparencia, algunos prefieren creer en historias de fantasía sobre una organización que dejó de existir hace más de 200 años. Hay escritores y periodistas que contribuyen a la paranoia en torno a los illuminati y la gente se deja convencer porque les resulta interesante pensar que existe un grupo secreto que domina el mundo. Si estudiaran lo que realmente eran los illuminati, se darían cuenta de que se trataba de una organización política cuyos ideales estaban basados en una sociedad más justa y a la que le gustaba la iconografía que se relaciona con el mundo de lo oculto. Debido al magnetismo que tiene para el público, hoy en día a muchos artistas les gusta experimentar en sus videos musicales con esa iconografía. Los músicos entienden el atractivo que tienen símbolos como el pentagrama, el obelisco o el ojo que todo lo ve y por eso los utilizan, aunque eso no los convierte en miembros de una sociedad secreta”.





