Buenas tardes,
Comparto con ustedes una de las obras más curiosas que he leído de Francisco de Quevedo, escritor español del Siglo de Oro (como ya sabrán todos ustedes). Este soneto se titula "Desengaño de las mujeres". En este soneto, su crueldad graciosa presume sus filos más audaces, exalta la entrega sexual y condena la mojigatería, golpea por igual a hombres y mujeres y entre tanto palmetazo rimado acepta burlón, incluso, los manazos que él se prodiga. Espero que disfruten con la lectura. Ya saben, dieciséis putas en catorce versos:
"Puto es el hombre que de putas fía,
y puto el que sus gustos apetece;
puto es el estipendio que se ofrece
en pago de su puta compañía.
Puto es el gusto, y puta la alegría
que el rato putaril nos encarece;
y yo diré que es puto a quien parece
que no sois puta vos, señora mía.
Mas llámenme a mí puto enamorado,
si al cabo para puta no os dejare;
y como puto muera yo quemado,
si de otras tales putas me pagare;
porque las putas graves son costosas,
y las putillas viles, afrentosas".
- Francisco de Quevedo.
Comparto con ustedes una de las obras más curiosas que he leído de Francisco de Quevedo, escritor español del Siglo de Oro (como ya sabrán todos ustedes). Este soneto se titula "Desengaño de las mujeres". En este soneto, su crueldad graciosa presume sus filos más audaces, exalta la entrega sexual y condena la mojigatería, golpea por igual a hombres y mujeres y entre tanto palmetazo rimado acepta burlón, incluso, los manazos que él se prodiga. Espero que disfruten con la lectura. Ya saben, dieciséis putas en catorce versos:
"Puto es el hombre que de putas fía,
y puto el que sus gustos apetece;
puto es el estipendio que se ofrece
en pago de su puta compañía.
Puto es el gusto, y puta la alegría
que el rato putaril nos encarece;
y yo diré que es puto a quien parece
que no sois puta vos, señora mía.
Mas llámenme a mí puto enamorado,
si al cabo para puta no os dejare;
y como puto muera yo quemado,
si de otras tales putas me pagare;
porque las putas graves son costosas,
y las putillas viles, afrentosas".
- Francisco de Quevedo.






